Tú eres lo más importante, pero no lo más relevante

Sabemos que somos lo más importante en nuestras vidas, pero nos cuesta aceptarlo porque de alguna manera consideramos que es un acto de egoísmo, incluso egocentrismo.

Pero analicemos en profundidad la frase: tú eres lo más importante. ¿Por qué consideramos que es sobre los demás? Para ti, tú deberías ser lo más importante, porque sin ti no existe el otro. Solo tú tienes capacidad sobre ti mismo, y en esa capacidad es en la que tenemos que ocuparnos.

Y cuando aparecen los otros es cuando dejamos de ser relevantes, donde nos volvemos humildes, porque tú no eres ni más especial ni más valioso ni mejor, simplemente eres. De aquí que no te des relevancia: en el nosotros eres uno más. En el tú eres lo único.

Por eso es tu trabajo contigo mismo. No existe el otro, solo tú. Eres tu misión, la tarea más importante que tienes entre manos. Pero recuerda: ni más ni menos.

Pero nos obsesionamos con el otro, para compararnos, para justificarnos, para medirnos. El otro no es otra cosa que nuestro espejo, no porque nos devuelva su imagen de nosotros, que siempre estará distorsionada por su subjetividad. Es para observarnos a nosotros mismos en la relación.

Y aquí viene lo más difícil: sin juicio. La información más valiosa es nuestra propia lectura de nosotros mismos, para entender cómo de condicionados estamos a la hora de esa evaluación que nos hacemos. De ver cómo reaccionamos, qué nos mueve, qué nos paraliza.

Y aquí dentro, dentro de esta amalgama de sentimientos, sensaciones e intuiciones, es donde tenemos todo el vasto conocimiento sobre nosotros mismos. Y es con dedicación y mucha delicadeza que tenemos que ir limpiando la maraña que hay en el ovillo, para sacar cada uno de los hilos de todo nuestro ser. Para entendernos mejor, para querernos mejor, para habitarnos mejor. 

Si quieres que te avise cuando publique...