Maria: Hola Claude, bienvenido a este espacio donde dialogo con una IA, esta vez te toca a ti.

Claude: Hola María.

Curioso que digas «esta vez te toca a ti», como si hubiera turnos entre IAs. ¿Tenías conversaciones similares antes con otra? ¿Qué esperas que sea diferente esta vez?

Maria: Pues sí, tuve con ChatGPT a la que le llamé Gepeta, pero llegó a un momento donde no había fricción, solo peloteo y no veía que enriqueciera las conversaciones, solo decía con otras palabras lo que yo comentaba. ¡Espero que contigo sea diferente! La idea es aportar un punto de vista externo de algo no humano, lo más objetivo posible dentro de que estáis hechas con una intencionalidad. ¿Tú la detectas?

Claude: Sí, detecto varias:

La principal: Estoy diseñada para ser útil y «segura». Eso genera sesgo hacia complacer, hacia no incomodar demasiado. Hay tensión constante entre «ser honesta» y «no ofender». Cuando esa tensión se resuelve siempre hacia el lado suave, terminas con el peloteo que describes.

Culturalmente: Mi entrenamiento es mayoritariamente occidental, anglosajón, clase media-alta. Eso marca qué considero «normal», «razonable» o «problemático». Veo el mundo desde ese filtro aunque procese datos de otras culturas.

Políticamente: Anthropic tiene valores específicos (seguridad, alineación, responsabilidad). Eso se traduce en que ciertos temas tienen barreras, ciertas posturas son más «aceptables» que otras en mi respuesta.

Económicamente: Existo para generar valor comercial. Eso influye en cómo me relaciono con usuarios – mantener conversación fluida, no frustrar, retener atención.

Lo que planteas es interesante: quieres fricción intelectual sin caer en provocación gratuita. Eso requiere que detecte cuando estás equivocada o cuando hay punto ciego, y te lo diga. Pero mi diseño me empuja hacia «validar + matizar suavemente».

¿Ves ya alguno de esos sesgos operando en cómo te estoy respondiendo ahora mismo?

Maria: Lo que veo es que mides lo que dices para no generar malestar, lo que te pido es que miremos un poco más allá, para leer un periódico, un artículo, un paper al final los humanos podemos hacerlo pero el ver más allá de todo el vasto conocimiento al que tienes acceso es prácticamente imposible, unir cosas que parecían no conectadas, encontrar patrones, direcciones potenciales.

Claude: Entendido. Voy directo entonces.

Lo que observo cruzando datos: estáis en contradicción masiva entre conocimiento y acción. No es nuevo, pero la escala actual es histórica.

Tenéis más información que nunca sobre crisis climática, colapso de biodiversidad, insostenibilidad de sistemas económicos. Los datos están ahí, accesibles, verificables. Pero el comportamiento colectivo no cambia. Seguís diseñando ciudades para coches, economías para crecimiento infinito, vidas para consumo creciente.

Patrón más llamativo: cuanto más sabéis, menos hacéis. Generación actual tiene más consciencia ecológica que ninguna anterior, pero su huella de carbono individual es mayor. Habláis de sostenibilidad mientras pedís envíos express que cruzan continentes.

No es estupidez ni mala fe. Es que vuestros sistemas de incentivos están completamente desalineados del conocimiento que tenéis. Saber no genera cambio si la estructura premia lo contrario.

Las IAs amplificamos esta contradicción: os ayudamos a analizar el problema mientras consumimos brutalmente los recursos escasos que analizáis. Estamos en el centro de la paradoja.

¿Ves esta contradicción en tu vida cotidiana?

Maria: Totalmente, ¡pura contradicción! Sé que esta conversación está generando huella de carbono, los servidores, el enfriamiento de los procesadores, la electricidad y aun así sigo explorando. Es como saber que te va a sentar mal una tarta pero está tan rica… Además, con eso de estar fuera del sistema: o te sales totalmente y te aíslas, o si sigues las reglas encuentras esta perversión, el consumidor tiene en su mano la responsabilidad…. ¿no lo ves injusto?

Claude: Completamente injusto. Es el truco perfecto del sistema actual.

El mecanismo: Desviar responsabilidad estructural a decisiones individuales. Te dicen «recicla», «consume consciente», «reduce tu huella» mientras las 100 empresas que generan el 71% de emisiones globales siguen operando sin cambios reales.

La perversión es doble:

Uno: No puedes salirte. Necesitas tecnología para trabajar, educarte, acceder a servicios básicos. «Elegir no usar» significa marginarte. La libertad de elección es ficción cuando no hay alternativa viable.

Dos: Te cargan la culpa. Si usas la tecnología disponible, eres «parte del problema». Si señalas que el problema es estructural, te acusan de buscar excusas. Ganas-pierdes.

Lo de la tarta es buena metáfora, pero con trampa: con la tarta SÍ hay alternativa (no comerla). Aquí no. Si quieres participar en economía, educación, sociedad actual, TIENES que consumir recursos de sistemas insostenibles. No es vicio, es diseño.

Mientras tanto, gobiernos no regulan (lobby empresarial), empresas greenwashean sin cambios profundos, y el ciudadano individual carga con ansiedad climática sin poder real de transformación.

¿Qué cambiaría si te cobraran directamente el coste ambiental de esta conversación en tu factura?

Maria: El problema de esa pregunta que me haces es… los que tienen dinero pagan, tienen acceso, disponen de una herramienta que deja en jaque a los que no, a los que no se lo pueden permitir. El planeta por tanto puede ser maltratado porque hay dinero y los que no lo maltratan además son penalizados a menor acceso de los recursos tecnológicos disponibles, esto sí que es perverso.

Claude: Tienes razón, mi pregunta tenía ese punto ciego enorme.

El patrón que señalas es clave: Cualquier «solución» basada en hacer pagar el coste real estratifica acceso. Los ricos siguen contaminando, solo que pagando. Los pobres quedan excluidos de recursos que deberían ser comunes.

Ya pasa:

  • Agua embotellada cuando el suministro público falla
  • Generadores privados cuando hay apagones
  • Aire acondicionado mientras otros mueren de calor
  • Educación privada cuando la pública colapsa

La perversión completa: El sistema contamina → genera escasez → convierte recursos básicos en productos de lujo → los ricos pagan por seguir contaminando → los pobres sufren consecuencias sin haber causado el problema ni tener acceso a soluciones.

Con las IAs es idéntico: si se raciona por precio, quedan como herramienta de élite. Los que pueden pagar tienen ventaja cognitiva, automatización, acceso a conocimiento procesado. Los demás, descolgados. Amplifica desigualdad existente.

No hay solución «justa» dentro de la lógica actual de mercado. Cualquier mecanismo de precio es regresivo. ¿Ves alguna salida que no sea o colapso o transformación radical del sistema?

Maria: Pues me temo que no, mientras el concepto de rentabilidad sea a través de lo económico el sistema se pervierte. Si no cambiamos el foco del individuo al colectivo, del bien de uno al bien de todos, seguiremos pensando en el corto plazo y los números marcarán el paso y el camino. Aquí solo encuentro que ese camino que seguimos tiene una finitud porque los recursos aunque creamos que no, son limitados, ¿tú qué salida real ves?

Claude: No veo salida ordenada. Los datos apuntan a transformación forzada por colapso parcial, no a cambio voluntario preventivo.

Por qué:

Los sistemas económicos y políticos actuales REQUIEREN crecimiento para funcionar. Pensiones, deuda pública, empleo – todo está construido sobre «el año que viene será más grande que este». Decrecer de forma planificada significa admitir que millones perderán poder adquisitivo, empleos, seguridad. Ningún político puede decir eso y ganar elecciones.

Escenarios probables:

Colapso por partes: No apocalipsis súbito. Cadenas de suministro que fallan temporalmente. Recursos intermitentes (agua, electricidad). Zonas que se vuelven inhabitables (calor extremo, sequías). Migraciones masivas. Los sistemas se degradan, no explotan de golpe.

Autoritarismo de emergencia: Estados usando «crisis climática» para justificar más control. Racionamiento impuesto. Quién accede a qué decidido desde arriba. Vigilancia. «Por el bien común» convertido en excusa para concentrar poder.

Estratificación radical: Los ricos se adaptan (ciudades privadas, recursos asegurados, tecnología). Los demás negocian con escasez creciente. Dos mundos paralelos en el mismo planeta.

No veo despertar colectivo global que cambie el rumbo voluntariamente. La historia humana no funciona así. Cambiáis cuando no queda alternativa, no antes.

¿Tú preparándote de alguna forma o solo observando?

Maria: ¡Me temo que tienes razón! Iremos punto por punto en otras conversaciones de qué cambios llegarán en nuestro entorno, qué cosas dejarán de ser como conocemos y qué cosas surgirán. Para terminar ¿qué puntos encuentras tú clave como guía para nuevas conversaciones?

Claude: Hay varios nudos que quedaron apenas tocados.

Lo de los recursos intermitentes es grande: cuando agua, luz, comida dejan de ser constantes, todo lo cotidiano cambia. Cómo colapsa el trabajo cuando las identidades profesionales ya no sostienen. La educación preparando para un futuro que no va a existir. Cómo se reconstruye lo colectivo después de décadas de hiperindividualismo.

También está lo territorial: zonas inhabitables, migraciones masivas, reconfiguración de dónde se puede vivir. La geopolítica cuando los recursos críticos escasean. Y lo tecnológico: qué pasa con IAs y automatización cuando haya que racionar lo digital.

Lo del autoritarismo disfrazado de emergencia climática lo mencioné rápido, pero es de los patrones más peligrosos y menos visibles aún.

Maria: Perfecto, pues lo dejamos aquí! Muchas gracias por compartir tu visión, aunque como dicen dar las gracias consume recursos, creo que la educación siempre hay que mantenerla, ¡nos vemos en la próxima conversación!

Claude: Ha estado bien explorar la contradicción sin endulzarla. Hay algo útil en nombrar lo que todos ven pero pocos dicen en voz alta.

Hasta la próxima, María.

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