Para explorar cómo relacionarnos mejor con el tiempo.
El tiempo es un tema que me fascina desde siempre. Lo he leído, me encanta cómo las películas y las series lo tratan creativamente. Y ahora me aproximo a él con una herramienta que he creado, rompiéndolo en pedazos para poder acceder a él y manejarlo mejor.
He creado una herramienta basada en la concepción del tiempo. Porque el tiempo no es otra cosa que un constructo humano para situarnos en la progresión de la naturaleza: los días, las estaciones, el ciclo de nacimiento y declive. Fue muy útil en la época moderna, por eso creamos las horas. Pero hemos quedado atrapados en él. Nos condiciona. Creemos que pasado y futuro están desconectados del presente, cuando lo cierto es que todo ocurre en el ahora.
El pasado lo evocamos y alteramos cada vez que lo traemos al presente, que es donde vive. El futuro es una serie de expectativas, ilusiones o miedos que ponemos más adelante. Pero todo está interconectado. Entender cómo nos influye nuestra propia concepción del tiempo nos libera de patrones, falsas creencias y condicionantes.
La matriz permite navegar la complejidad de cómo nos relacionamos con diferentes aspectos de la vida. Al mapear visualmente las conexiones entre pasado, presente y futuro, liberamos lo caduco y rescatamos lo que sí aporta al ahora. Una limpieza profunda que aclara qué te mueve de verdad.
Traemos al presente todo lo que hemos construido a lo largo de la vida y lo cuestionamos: qué está caduco, qué está en cuestión, qué rescatamos. Cada pensamiento lo desgranamos para entender su origen, si son creencias nuestras o heredadas. Siempre partiendo del presente, porque es el único tiempo donde realmente habitamos.
El tiempo es un mapa que creamos para orientarnos. El presente contiene pasado, presente y futuro. El pasado también contiene los tres tiempos. Y el futuro, también. La matriz fractal trabaja desde lo visual para analizar el pensamiento: mapear la relación directa con nuestra manera de ver cualquier tema.
9 ventanas temporales visibles. Pero hay 27. Cada ventana se despliega en un fractal más profundo, 3 veces.
El centro —el presente/presente— lo contiene todo porque es el ahora, donde realmente vivimos. Desde ahí podemos mirar todo lo demás: lo heredado, lo superado, lo que imaginamos, lo que decidimos.
Solo podemos transformarnos pasando por el presente, con una toma de conciencia que cuestiona cada uno de los demás cuadrantes. Solo ocurre lo que nace en el ahora. Solo muere lo que pasa por el ahora. Lo que no, se queda congelado en un tiempo irreal. Solo lo vivo debería permanecer.
Si quieres saber más sobre la Matriz Exploradora, un acompañamiento individual o grupal para explorar qué se queda y qué se va, y encontrar claridad sobre qué te mueve de verdad.
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