Cada persona es una puerta. Detrás, un mundo.
Llevo tiempo mirando lo mal que casan las personas con los proyectos. Gente que se ofrece y no encuentra eco. Proyectos que buscan a alguien afín y solo reciben currículums que hablan de otra cosa.
El sistema que debería unirlos los mide por lo que es fácil de medir — títulos, palabras clave, años — y aplana justo lo que importaba: cómo es alguien de verdad, qué le mueve, con quién encajaría. Quise trabajar sobre ese hueco.
Imagina que cada persona es una puerta, y que detrás hay un mundo entero — lo que sabe, lo que le mueve, cómo mira. Un currículum solo te enseña el pomo. NAOS es un proyecto en curso sobre lo que hay detrás: sobre encontrarse por lo que de verdad somos, no por la etiqueta que cabe en una ficha. Para emplear, para colaborar, para construir juntos.
Tiene vocación de infraestructura cultural, no de producto comercial. Crece por círculos, despacio. Prefiero contar el problema que resuelve antes que cómo lo resuelve: si te interesa el cómo, pregúntame.