A mí, no me funcionaría. Soy incapaz de elegir un color favorito. Cuando me preguntan por mi película o libro favorito, colapso. Primero, porque no lo recuerdo, y segundo: ¿por qué tengo que elegir? Me niego a tener favoritos y a limitarme. ¿Para qué? ¿Para que nos encasillen? ¿Para decir que eres de los que les gusta tal cosa?
Así es como veo a las personas: como seres complejos, formados por millones de combinaciones que nos hacen únicos. Por eso no creo en fórmulas mágicas, métodos universales ni teorías simplistas. Sí, lo sé, soy un poco anárquica. Para mí, esas «soluciones» en vez de dar seguridad, nos limitan, nos dicen qué es lo correcto para nosotros sin entendernos realmente.